Dos – Two

Dos (De la serie Ocho historias del medio oeste) – Abrió la puerta de casa y le entró un sudor frío. Olía a queso. A tartitas de queso. Eso significaba que su mujer le estaba engañando de nuevo. Siempre le preparaba tartitas de queso cuando se iba a acostar con uno del equipo para que él esperara en la cocina hasta que acabaran. Los Guns and Roses sonaban potentes en el dormitorio. Ella era animadora del equipo de baloncesto y se acostaba con todos esos negros. Había comprado una cama de más de dos metros veinte para no tener problemas. No aguantaba más. Volvió al garaje y cogió la escopeta de caza. Sería la última vez que su mujer preparaba pastelitos de queso. (Cuentos Probeta)

Two (from the series Eight stories from the Midwest) – He opened the door and got the chills. It smelled like cheese. Like cheesecakes. That meant that his wife was cheating on him again. She always baked cheesecakes when she was going to bed with one of the team members so that he could wait in the kitchen until they were done. Guns and Roses could be heard all over the house. They were coming from the bedroom. She was a cheerleader and had sex with all those niggers. She had bought a seven feet long bed not to have any problem. He had it. He came back to the garage and grabbed his hunting gun. It would be the last time his wife prepared any cheesecakes. (Test Tube Tales)

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Mientras te esperaba – While I was waiting for you

Mientras te esperaba – Mientras te esperaba C3PO me ayudaba a contar ovejas en todos los idiomas de la galaxia y desmontábamos y volvíamos a montar a R2D2 para ver si descubríamos el motivo de su tartamudez; y por la mañana, Freddy Kruger nos traía el desayuno y el zumo de naranja se convertía en un grupo de leñadores canadienses que, borrachos, se ensañaban con mis miembros una y otra vez para dar paso al equipo de rugby maorí que hacía de mis restos su lugar de entrenamiento. El resto del día lo pasaba recogiendo los balones de hierro y las cadenas de un equipo de fantasmas. El día que fui a buscarte a la estación me di cuenta de que unos muñecos de trapo se llevaban las vías para montar el decorado del último episodio de Fraggle Rock. (Cuentos Probeta)

While I was waiting for you – While I was waiting for you, C3PO helped me to count sheep in every single language of the galaxy; and we put R2D2 to pieces and then we put it back together to find out about the reason for its stutter; and in the morning, Freddy Kruger would bring our breakfast and the orange juice would turn into a group of Canadian drunk lumber jacks who chopped my limbs in a thousand pieces to give way to a Maori football team that used my remaining parts as their practice field. I would spend the remains of the day picking up the iron balls and chains of a team of ghosts. The day I went to the station to pick you up, I realised that some cloth puppets were taking the rails to set the scene for the last episode of Fraggle Rock. (Test Tube Tales)

 

Nobody realised – Nadie se había dado cuenta

Nobody realised (by Ian Merrick) – The toy bear sat incongruously next to the victim, its face in a ghastly parody of a smile. The imitation fur covering its body was soaked in blood. The detective eyed the scene with trepidation, kneeling next to the victim; he looked at the bear, motioned to his lips to keep quiet, gently lifted the toy into a plastic bag and sealed it. He made a mime to his assistant to keep quiet and treat the bear with the utmost care. When the bear was safely stored in a fireproof box he pointed out that the toy had a recording capability, and on the tiny hard disk within it would be recorded the last noise made by the victim. The name of his killer, spoken aloud. (Cuentos probeta)

Nadie se había dado cuenta (traducción del original de Ian Merrick) – El osito de peluche apareció sentado, incongruente, al lado del cadáver. Mostraba una pálida parodia de sonrisa y la piel de imitación que cubría su cuerpo estaba bañada con sangre. Turbado, el detective observó la escena, arrodillado junto a la víctima; miró al oso y le hizo una señal de silencio con el dedo sobre los labios. Levantó el peluche con cuidado y lo metió en una bolsa de plástico que pronto quedó sellada. Repitió la señal de silencio a su ayudante y le pasó la bolsa con todo tipo de prevenciones. Cuando el oso estuvo guardado en una caja a prueba de incendios, señaló que ese particular modelo de juguete venía con una grabadora, y apuntó que en el diminuto disco duro encontrarían registradas las últimas palabras de la víctima. El nombre del asesino, gritado en voz alta. (Test Tube Tales)

Dimitri Verhulst

       Como todos los buenos escritores, Dimitri Verhulst tiene un tocayo (coincide en nombre y apellido) once años más joven que juega al fútbol en la segunda división de la liga belga. Dimitri Verhulst, el jugador de fútbol, juega en el SV Roeselare como portero suplente (esta temporada ha jugado sólo dos partidos de momento). Dimitri, el escritor belga, tiene un libro muy divertido traducido al español que se titula Hotel Problemski (2003) y que fue publicado en español en 2007 por Lengua de Trapo.

       Para aquellos que quieran probar algo de su literatura, recomendamos el blog de Gonzalo Fernández que, no sólo nos ofrece un cuento de Verhulst traducido, sino que nos presenta el panorama literario holandés y flamenco en un blog sensacional.

      Por cierto, como hoy hace día para recomendaciones, me gustaría recomendar también los Ejercicios de estilo de Raymond Queneau, libro al que Dimitri Verhulst rinde un pequeño homenaje en su Hotel Problemski.