La merecida ascensión al cielo de Alfonso Gutiérrez – Alfonso Gutierrez´s deserved ascension to Heaven

La merecida ascensión al cielo de Alfonso Gutiérrez (De la serie Sin verbos y a lo loco) – Sin sentido. Nada. Nada. Nada. Breve enfermedad. Fallecimiento. La luz. La fuerte luz del hospital. Directa a los ojos. El ataúd. Oscuridad. Breve y discreto funeral. La luz. Esta vez la verdadera. Un ángel. Las puertas del cielo. Fiesta de bienvenida. Presentaciones. San Gabriel, san Pedro, san Marcos, más santos, sus antepasados buenos… Por aquí, por aquí, ese, ese de ahí, encima de esa nube (más bien, vaho): Dios. Varias historias y chascarrillos. Puesta al día. Nada. Nada. Nada. Sin sentido. (Cuentos Probeta)

Alfonso Gutierrez´s deserved ascension to Heaven (from the series Some like it verbless)Nonsense. Nothing. Nothing. Nothing. Brief malady. Decease. The light. A strong hospital light. Right on his eyes. The coffin. Darkness. Short and modest funeral. The light. The right one, now. An angel. The Pearly Gates. A welcome party. Introductions. Saint Gabriel, saint Peter, saint Mark, more and more saints, his good ancestors,… there, this way, that one, that one, on that cloud (more like steam or something): God. Some stories and lots of gossiping. Up to date now. Nothing. Nothing. Nothing. Nonsense. (Test Tube Tales)

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Verbatim

Verbatim (De la serie Sin verbos y a lo loco) – Verbos. Otra vez los verbos. Como con don Joaquín en segundo de primaria o don Manuel en quinto. Don Manuel. Don Manuel y su bigote grueso y cano. Don Manuel y sus hijos. El pequeño, a la vez compañero nuestro de clase. No por eso el enchufado, sino todo lo contrario. Más exigencia y menos cuerda para el pobre Manolito, con un padre como maestro. ¡Ah! Y el hijo mayor de don Manuel, Santiago, el hijo ideal, el perfecto estudiante de primaria, matrícula de honor en el PREU, el COU de antes, y recluta condecorado. En la universidad, héroe e ídolo de todos. Don Manuel y los verbos. Con las mismas clasificaciones que después en secundaria y más tarde en la universidad: Que si sujeto, que si verbo, que si esto, que si lo de más allá. Dos años de gramática y sintaxis universitarias. Y encima, gracias a una afición absurda hacia las letras, por separado o bien juntas, mis lecturas de gramática. De noche, todas las gramáticas, pardas. Y luego en el curso de máster, con otro profesor, otro don Manuel, un buen profesor, sin duda, otra vez los verbos. Las mismas ideas que Dionisio Tracio. A lo largo de toda la columna vertebral, un espeluznante sentimiento de contemporaneidad con el alejandrino. Un alejandrino de tan sólo cinco sílabas. Rebote de un servidor y pregunta al profesor. Sin intenciones malignas. Más bien, con afán de profundización, de duda eterna, acto reflejo de mis problemas con la autoridad. Y gracias a la pregunta (o por culpa de la pregunta), una respuesta amable y paciente del profesor. Un debate más serio, pero menos interesante para el resto del foro. A lo mejor, paranoias mías. Por bocas. Los verbos. Otra vez los verbos. Y un anuncio del ponente: ¿Innovación?, ¿cosas nuevas?. Muy difícil, sino imposible. Nada nuevo. Lo mismo que Plinio el Viejo. O su tía. Ideas platónicas de arriba hacia abajo. En un laboratorio. Disección y maltrato de palabras por el bien de la ciencia. A pesar de las campañas en defensa de las pobres palabritas, libres bajo la pluma de Lewis Carrol o Boris Vian. A pesar del conocimiento de estos sobre Dionisio Tracio. Y de sus donmanueles. Mi cabeza y nuevas teorías. ¿Por qué no?, ¿por qué siempre análisis y criterios lingüísticos?, ¿por qué no una clasificación con dibujos animados? Ideal para los niños. En mi opinión, tres tipos de verbos: los verbos correcaminos, los verbos Coyote y los verbos Roca. Roca marca Acme, claro. Los verbos Correcaminos, los de movimiento, los de inconsciencia, los de progreso, los de triunfo; los verbos Coyote, los de pensamiento, los de reflexión, los de acción compleja, los de rebeldía. En una palabra, los de perdedor, en este sistema de vida con pensamiento único. Siquiera pensamiento.  Por último, los verbos Roca, los de existencia, los de estado, los de inmutabilidad y permanencia absoluta. La constante roca. Siempre sobre un coyote plano. Bífido activo. Bidimensional. Y mientras tanto, verbos como núcleo de la oración, como única posibilidad de oración. La insoportable levedad del verbo. (Cuentos Probeta)

Más o menos infiel

Más o menos infiel (De la serie Sin verbos y a lo locoUna mujer bella, más o menos joven. Su amante indiscutible. Su amante más o menos; y en realidad, más o menos indiscutible. Primera vez desde aquel desliz en la fiesta, después de todo. Hotel de tres estrellas. Mediocre. Nombres falsos en recepción y sonrisa del recepcionista ante un carné de biblioteca, evidentemente falso. ¿El carné de identidad?, ¿el de conducción? Tal vez en la cartera, o en el bolso, junto al reloj de bronce chapado en oro encima del recibidor. Qué cabeza. Mirada sospechosa del recepcionista. Escrutinio de arriba abajo. Mirada con más o menos sospechas. Mirada también cómplice, con sonrisa. Para él, claro. Pequeña habitación de hotel con cama de matrimonio. Conversación más o menos vaga. Caricias. Caricias tiernas. Besos cálidos. Dificultades con el nuevo diseño de broche de sujetador. Y de repente, sexo. Sexo salvaje. Más o menos salvaje. Muelles de cama vieja. Tras el primer ataque, la mirada  de ella, distante; la de él, torpe, nerviosa. Para colmo, golpes en la puerta. Más que nudillos amables, puño impaciente. Coitus interruptus aunque tampoco. Tampoco tanto. Maldición. ¿El marido de ella?, ¿el camarero con la champaña en hielo? Edredón en mano y ojo en la mirilla de la puerta. Nadie. Más o menos nadie. Unos pasos lejanos, tal vez. ¿Y ahora qué? Un cigarrillo lento y silencioso antes de la despedida, con los dos amantes desencantados. Hasta otra. Más o menos hasta nunca (Cuentos Probeta).

“Ag,” la posibilidad de una preposición – ‘Ag,’ the possibility of a preposition

“Ag,” la posibilidad de una preposición – Vinimos de la ciudad. Estaba allí, a punto de morirse. Tosió varias veces y con agresividad. Era la última persona que había hablado la lengua de nuestros antepasados, la lengua que debíamos reconstruir para identificarnos ante el poder central. Pero él estaba allí, a punto de morir. Todos agudizamos los oídos. A partir de sus últimas palabras y con unas sabias añadiduras reconstruiríamos nuestra lengua nacional. Estábamos situados, alrededor de la cama del viejo, con el cuaderno de notas. Sus músculos se tensaron, su boca se abrió desgarradora y con su último aliento nos dedicó sus últimas palabras: Ag, ag, gaga, ¡ag!… (Cuentos Probeta)

‘Ag,’ the possibility of a preposition – We came from the city. He was there, dying. He coughed several times aggressively. He was the last person who had spoken our ancestors´ language, the language which we had to reconstruct in order to identify ourselves against the central government. But he was there, dying. All of us listened carefully. From his last words and some smart additions, we could reconstruct our national language. We were around the old man’s bed, ready to jot down everything on our notebooks. His muscles became tense, his mouth broke open and with his last breath he dedicated his last words to us: Ag, ah, gaga, ag!… (Test Tube Tales)