Espectador en serie

Cheers – De empollones y de atletas

Cheers – De empollones y de atletas (De la colección Espectador en serie)

Cheers puede presumir de sencillez. Y su episodio piloto no es una excepción. El bar está prácticamente vacío. Diane y su profesor de universidad son los únicos clientes. Planean fugarse al Caribe o algún sitio por el estilo y empezar una nueva vida. Pronto advertimos que el profesor está casado y vive en ese barrio. Le dice a Diane que le espere en el bar, que sube a casa un momento a recoger las maletas y a despedirse de su esposa. Diane le espera leyendo un libro. Sam vuelve de su despacho y, al verla sola, interrumpe su lectura. Así empieza un diálogo entre los dos que dura prácticamente todo el episodio y que continúa durante toda la serie hasta que Diane es sustituida por Kirstie Alley.

En ese episodio piloto, el diálogo entre los dos aparece en un estado puro. Apenas es interrumpido por ningún otro personaje. El entrenador no tiene ni dos líneas en todo el episodio. No es casual que el casting de Sam y Diane para la serie se hiciera por parejas. Y a Ted Danson le tocó con Shelley Long y los productores ni se lo pensaron. Sam y Diane, Ted y Shelley, juntos son pura dinamita. La frescura de su interpretación recuperaba perfectamente la tensión entre atracción y animadversión de las parejas de la comedia norteamericana clásica. Otras series de televisión han intentado basar su argumento principal en esta tensión (Luz de luna, Remington Steele,…) pero ninguna lo ha conseguido como Cheers.

La chimenea ya estaba encendida. Ahora había que avivar y alimentar el fuego correctamente. La atracción entre los dos era obvia. Las dos piezas encajaban. Ahora había que encontrar el lugar en el que rozaban. Los guionistas tenían que andarse con cuidado en esta cuestión. En Estados Unidos es fácil caer en el abismo tan pronto como se acude a controversias políticas, religiosas, de raza o de sexo. Y acudieron a la vieja rivalidad entre empollones y atletas (nerds y jocks, en inglés) que tanto triunfaban en las películas para adolescentes de los años ochenta.

Los jocks, traducidos como atletas, son aquellos personajes populares en el instituto porque triunfan en el deporte, porque son los más altos, los más guapos, los que visten mejor conforme a las modas. Los atletas no se comen la cabeza a la hora de vivir. Son hedonistas, criticados, con frecuencia, por encontrar la felicidad en los placeres más superficiales y mundanos. Sam responde aparentemente al estereotipo de jock: ex jugador profesional de béisbol y mujeriego.

Su nombre va acorde con una de las características fundamentales de los personajes de telecomedia moderna. El uno que encuentra a su familia disfuncional fuera de su familia tradicional. En inglés, Sam Malone sin la s del inicio significa “estoy solo”. Y los guionistas le dan una vuelta de tuerca más al personaje. Sam es un jock fracasado. Nunca fue un jugador de primera fila. Cuando más tenía que dar de sí, se dio a la bebida. De esa época oscura le viene también su apodo, Mayday, que es la palabra que se utiliza para pedir ayuda por radio.

El término nerd no es tan fácil de traducir (De hecho, la película Revenge of the Nerds, fue titulada en España como La venganza de los novatos y en gran parte de Latinoamérica como La venganza de los Nerds). Los nerds no son necesariamente empollones . Son personajes poco populares, a veces con problemas de adaptación, que se asocian alrededor de una afición en común como los ordenadores, las películas de ciencia ficción o el ajedrez. En sus lecturas, buscan respuestas más profundas a las preguntas de la vida. Diane habla francés y lee a Baudelaire pero no termina de cuajar en el ambiente académico que tanto admira y acaba de camarera en el bar de Sam.

A priori, el tema de los atletas y los empollones puede parecernos poco trascendental. Desafortunadamente no es así. George W. Bush consiguió robar un buen puñado de votos a sus dos contrincantes (Al Gore, primero, y John Kerry, después) haciendo ver a los americanos que él era el jock y los candidatos demócratas los nerds. Imagen que ellos, casualidad o no, no pudieron hacer desaparecer. El texano George Walker Bush ha sabido ganarse la popularidad de sus conciudadanos con una forma muy peculiar de hablar. Sus críticos le tachan de torpe orador. Algunos van más lejos. Los ciudadanos están cansados de oír a los políticos. Bush ha sabido conectar con la gente aprendiendo a hablar como un deportista nada más salir del terreno de juego. Con la respiración entrecortada y con el vocabulario más básico del oeste.

Esta rivalidad parece no acabar nunca en la sociedad americana. Los deportistas son siempre los personajes más populares pero también se reconoce que Bill Gates, considerado como uno de los mejores exponentes de nerds, cobra mucho más que cualquier atleta. El dinero aumenta la popularidad de forma increíble. Del mismo modo, en las películas para adolescentes, la partida siempre empieza a favor de los jocks, que aparecen mejor posicionados. Sin embargo, no hay que olvidar que la mayoría de los guionistas son o fueron nerds. Eso significa que el protagonista suele ser un nerd que acaba venciendo al líder de los jocks en su propio terreno, gracias a la astucia propia de un nerd.

En la rivalidad entre los atletas y los empollones, tenemos las bases de cada uno de los episodios de Cheers. Diane se reirá de Sam porque éste no sabe el significado de una palabra o porque no tiene la suficiente sensibilidad para apreciar la ópera. Sam responderá a los ataques con bromas sobre lo lejos que están los pies de Diane con respecto al planeta Tierra. Y mientras los dos protagonistas resuelven sus diferencias con malos entendidos de vaudeville, en el bar, y apasionados besos en el despacho de Sam, a ambos lados de la barra, van apareciendo una serie de personajes solitarios que van cobrando protagonismo en cada temporada y que terminan de configurar la familia disfuncional de Cheers.

Al final del episodio piloto, el profesor de universidad llama por teléfono al bar. Ni siquiera se atreve a hablar con Diane. Le deja un mensaje a Sam en el que le pide que le diga a Diane que se ha reconciliado con su esposa.

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