Espectador en serie

Aquellos maravillosos años – El Milhouse que todos llevamos dentro

Aquellos maravillosos años – El Milhouse que todos llevamos dentro (De la colección Espectador en serie)

Brian Hugh Warner nació el cinco de enero de 1969 en Canton, Ohio. Cualquiera que estudie su biografía podría decir que Brian diseñó un plan a muy temprana edad para hacerse famoso. Tenía también claro cómo quería llegar al público y firmó su declaración de intenciones el día que eligió su nombre artísitico: Marilyn Manson. Marilyn, como la artista que le cantó el cumpleaños feliz al presidente Kennedy y Manson, como el famoso convicto de la prisión de Corcoran State, en California. Brian Hugh Warner, ahora conocido como Marilyn Manson, se montó su grupo de rock alternativo y, con cierta nostalgia, se abrigó en una tradición de grupos que, a lo largo de la historia, han acudido a imágenes satánicas y controvertidas.

La nostalgia debería ejercitarse con tanta prudencia como el submarinismo. Uno puede sumergirse tan profundo que luego no le queda oxígeno para volver a la superficie. Tres son las series televisivas que practican la nostalgia con bastante éxito: Aquellos maravillosos años, que fue la primera que se dedicó a bucear en el pasado reciente; Cuéntame cómo pasó, que es una versión española de la anterior; y Aquellos maravillosos 70, que, más cerca de la superficie, se ocupa de los últimos años de esa década en una clave mucho más humorística. Sólo Aquellos maravillosos años terminó su producción hace más de diez años y algo muy curioso me sobreviene cuando la recuerdo y la echo de menos. No deja de ser nostalgia por la nostalgia.

Muchas son las ideas que Cuéntame cómo pasó tomó de Aquellos maravillosos años. Las dos intentan retratar las aventuras de una familia de clase media empezando en 1968. En las dos, la voz narradora es la del hijo pequeño de esta familia, que recuerda lo acontecido durante aquellos años. Las dos intentan reflejar los acontecimientos históricos importantes de aquellos años en las peripecias de esa familia. Las dos intentan reconstruir los paisajes, las ropas y la forma de hablar de aquella época.

De Aquellos maravillosos años me quedó con los sólidos guiones de sus primeras temporadas, con su impresionante banda sonora y con el personaje Paul Pfeiffer, que interpretaba el joven actor Josh Saviano. Paul Pfeiffer era el mejor amigo de Kevin, el protagonista. Paul, una vez más, era el típico nerd, con las gafas oscuras de pasta y esa cara de despistado, mientras que Kevin, el protagonista, era más guapetón. Podríamos decir que, hubiéramos sido como hubiéramos sido en nuestra infancia, Kevin respondía más al ideal de cómo habríamos querido ser, a esa foto que elegimos, de entre todas las que tenemos de nuestra infancia, porque es en la que más nos favorecen los mofletes. Y, de alguna forma, Paul era la foto que nos avergonzaba y no queríamos enseñar. Pero en muchos momentos de la serie, da la sensación de que realmente el narrador no es Kevin sino Paul haciendo una revisión idealizada de su pasado: “Yo no era tan feo. El feo era mi amigo Paul; yo no era un nerd. El nerd era mi amigo Paul…”

Hacía falta ser un asiduo seguidor de la serie para recordar que el protagonista se llamaba Kevin y que su mejor amigo se llamaba Paul. Lo que estaba claro es que el personaje del mejor amigo del protagonista iba a trascender en el subconsciente colectivo. Y entonces apareció Milhouse Mussolini Van Houten, más conocido como Milhouse.  No me cabe la menor duda de que Paul, el mejor amigo del protagonista de Aquellos maravillosos años, fue la fuente de inspiración más directa para crear a Milhouse, el mejor amigo de Bart Simpson. Y Milhouse no fue creado tan sólo para ser uno de los pocos personajes con cejas de Los Simpsons. Milhouse fue creado para inmortalizar al nerd que todos tenemos dentro.

Paul Pfeiffer y Josh Saviano, el actor que lo interpretaba, trascendieron también gracias a una leyenda urbana que se hizo popular en Estados Unidos en los años noventa. El rumor venía a decir que el actor que había encarnado al protagonista del mejor amigo de Aquellos maravillosos años no era otro que el músico, actor y cantante Marilyn Manson. El parecido entre los personajes se presentaba tan lógico que nadie dudaba de su veracidad y la leyenda urbana tuvo tal aceptación que el mismísimo Brian Hugh Warner tuvo que desmentirlo en persona y a través de su página web personal. Sus declaraciones demostraron que el bulo había herido al artista y nos hacían ver que hasta el satánico Marilyn Manson tiene un pequeño Milhouse escondido en el armario.

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