Espectador en serie

Luz de luna – La cuarta pared

Luz de luna – La cuarta pared (De la colección Espectador en serie)

Antes de dirigir El código Da Vinci, Una mente maravillosa o Edtv y se convirtiera en uno de los directores más cotizados de Hollywood, Ron Howard saltó a la fama como protagonista de la serie Happy Days, una de las más populares de los años setenta en Estados Unidos. A pesar de que la serie dejó de producirse en 1984, veinte años más tarde, en 2005, decidieron hacer un programa especial en el que juntaron a gran parte del equipo y celebraron el hecho de que Happy Days había sido parte importante de las familias americanas durante diez temporadas (1974-1984). En ese programa especial, el equipo de la serie se jactó de que la palabra nerd se había popularizado y había adquirido el significado que tiene hoy en día gracias a Happy Days (no creo que los nerds de Estados Unidos les estén muy agradecidos) y que la expresión Jump the shark (saltar el tiburón) nació también gracias a la serie.

En 1985, John Hein y Sean J. Connolly, dos universitarios que  compartían habitación se pusieron a discutir sobre Happy Days. Connolly opinaba que la serie había perdido interés y había empezado su declive en el corazón de los americanos a partir del episodio en el que uno de los protagonistas había tenido que saltar por encima de un tiburón mientras hacía esquí acuático. Connolly pasó a desarrollar una teoría en la que quería demostrar que toda teleserie tiene un punto de inflexión en el que pierde su gancho original y deja de atraer al público de la misma manera. Ese momento se refleja normalmente en la serie a través de una idea de guión verdaderamente disparatada como lo puede ser el hacer saltar a uno de los protagonistas por encima de un tiburón. A John Hein no se le fue la teoría de la cabeza y en 1997 publicó en internet una página web con el mismo nombre y un montón de ejemplos en los que se mostraba cuando las series de televisión más populares habían saltado el tiburón[1]. Parece que la expresión cuajó a partir de esta página y también el negocio: John Hein vendió su empresa Jumptheshark Inc. por más de un millón de dólares el 20 de junio del 2006.

Según la página web creada por Hein, la serie Luz de luna tiene un momento muy preciso en el cual salta el tiburón: al final de la tercera temporada, cuando los dos protagonistas acaban liándose bajo las sábanas.  Ahí se acabó todo. Allí perdió todo su atractivo. Se acabó la tensión sexual entre los dos detectives y, a pesar de los esfuerzos de los guionistas durante las dos temporadas siguientes, no se volvió a recuperar. A partir de ese instante, todo fue cuesta abajo para la serie. No sé qué decir al respecto. A lo mejor es cierto. A lo mejor los antropólogos deberían empeñar todos sus libros de filosofía para poner sus cinco sentidos en la zoología. A lo mejor el espectador que todos llevamos dentro es un don Juan que flirtea con todas las series y que pierde el interés en cuanto se acuestan los protagonistas.

No me cabe la menor duda de que la tensión sexual entre los personajes que interpretaban Bruce Willis y Cybill Shepherd contribuyó al éxito de la serie y que su pérdida ayudó al declive de ésta. Sin embargo, creo que hubo un factor mucho más determinante que colocó la serie en la cima pero que, a la vez, su abuso hizo que la serie tuviera una fecha de caducidad temprana. Un factor que permitía que los guionistas saltaran al tiburón una y otra vez en cada episodio. Estamos hablando de la cuarta pared.

Una radio se distingue de un televisor en que la radio no nos deja ver nada de lo que está ocurriendo dentro. Tenemos que imaginarlo todo a partir de las voces que salen por los altavoces. En ese sentido, la televisión es mucho más generosa. Se desprende de una de sus paredes para dejarnos ver todo lo que ocurre. Esto hace que todo programa de televisión tenga tres paredes, las dos laterales y la del fondo. Los programas necesitan dejar la pared de delante abierta para que el espectador pueda verlos desde su televisión. Como hace la policía a través del falso espejo de la sala de interrogatorios.

En Luz de luna, todo comenzó de forma accidental cuando la cadena ABC se disponía a emitir el primer episodio de la segunda temporada. La duración no era la correcta. Faltaban unos minutos para ajustarse a lo establecido con la productora. Los guionistas tuvieron que improvisar. Pusieron a los protagonistas delante de las cámaras y rodaron una escena introductoria en la que venían a decir que estaban ahí, David Addison y Madelyn Hayes, los protagonistas de Luz de luna, para presentar al público la nueva temporada de la serie. Durante la presentación, comenzaban una de sus discusiones y acababan confesando la verdad. Estaban ahí porque el episodio había salido demasiado corto y tenían que rellenarlo con unos minutos de presentación.

La idea tuvo gracia y los productores alargaron todos los episodios de la segunda temporada que se quedaban cortos con una introducción llevada a cabo por los protagonistas. En una de ellas, los dos personajes iban un poco más allá. Se dedicaban a leer algunas de las cartas de los fans en los que éstos pedían que se besaran de una vez por todas. La serie había atravesado definitivamente la cuarta pared y se había vuelto interactiva. Los retrasos en la escritura de los guiones obligaban a veces a filmar las últimas escenas de un episodio pocas horas antes de que fuera emitido por primera vez. Pero estos retrasos facilitaban, al mismo tiempo, el que los guionistas acudieran cada vez más a la cuarta pared.

Ya no se trataba tan sólo de las presentaciones para el episodio (una de ellas fue llevada a cabo por Orson Wells pocos días antes de su muerte) sino que los diálogos se llenaban de comentarios en los que, especialmente Bruce Willis, los protagonistas se dirigían al público. Al final del episodio de Navidad, todos los empleados de la agencia de detectives salían del plató donde estaba la oficina para unirse a sus familiares y terminar el episodio con un villancico. En el último episodio de la segunda temporada, la persecución final se hacía por todos los estudios de televisión y los protagonistas se iban tropezando con actores de otras series y programas; el desenlace de este episodio no queda claro pero Bruce Willis se lo explica al resto de los actores. Al final, los dos protagonistas se quedan a solas. Son conscientes de que se acaba la segunda temporada. Se miran a los ojos. Ambos amagan un comentario pero los dos se lo piensan y lo dejan para después de las vacaciones. Se despiden hasta la próxima temporada y cada uno desaparece, saliendo con su coche del aparcamiento de los estudios.

Otras series han intentado atravesar la cuarta pared con más o menos éxito. Sexo en Nueva York lo intentó en la primera temporada a través de entrevistas a gente de la calle pero la idea no cuajó y la abandonaron en las demás temporadas. Luz de luna lo hizo con acierto pero les sucedió lo mismo que a la Pantera Rosa cuando se salía del decorado y lo iba plegando en mitades como si fuera una hoja de papel: al final, la pantalla se quedaba en negro. Luz de luna tuvo que ser cancelada a mitad de la quinta temporada. En el último episodio, los protagonistas vuelven a la oficina y se encuentran que los empleados de los estudios de televisión están desmontando todos los decorados del plató.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s