Espectador en serie

Twin Peaks – La imparable parada de los monstruos

Twin Peaks – La imparable parada de los monstruos (De la colección Espectador en serie)

¿Quién mató a Laura Palmer? Tele 5 nos bombardeó con esa pregunta durante varias semanas para promocionar la teleserie. En los anuncios, podíamos ver a una joven con la cara blanca, casi azul, envuelta en un plástico. Y tras ser emitido el primer episodio, la pregunta empezó a repetirse de boca en boca. Sí, el asesinato de Laura Palmer en la serie Twin Peaks fue un pequeño fenómeno social. Y, es cierto, no se trataba tan sólo de un globo publicitario. La serie venía respaldada por el saber hacer cinematográfico de David Lynch y por su colección completa de monstruos personales.

Cuando era pequeño, David Lynch tuvo que vivir en una casa con un sótano muy oscuro al que se accedía por una escalera muy larga. Así o de una forma similar tuvieron que nacerle en la cabeza una serie de monstruos que pone a desfilar en cada una de sus producciones. Es posible que esos monstruos sean también los responsables de la fuerza creadora de David Lynch, pero, en mi humilde opinión, cuando menos los enseña al público, cuando solamente hace que se asomen sin ser vistos, mejor le salen las cosas a David Lynch. Por eso su mejor película sigue siendo El hombre elefante. Por eso fue tan aclamada Una historia verdadera. Porque, en esas películas, Lynch no enseña a sus monstruos aunque todos podamos intuirlos.

Twin Peaks marca un momento importante en la carrera de Lynch. Acababa de ganar la Palma de Oro en Cannes por su Corazón salvaje, después de una serie de películas de gran calidad que apuntaban hacia una de las filmografías más brillantes de la historia. Y a partir del asesinato de una joven de 17 años, Laura Palmer, empieza a describir la vida en un pueblecito tranquilo cercano a la frontera con Canadá. Comienza a describir a cada uno de sus habitantes. En apariencia, son gente apacible, ciudadanos americanos honrados. Pero, poco a poco, nos va enseñando el lado oscuro de cada uno de ellos y su atracción por el mal.

La joven e inocente Laura Palmer es Caperucita Roja muerta en manos de un lobo maligno. Laura Palmer muere porque su atracción por el mal la acercó demasiado a éste. Pero, de repente, los monstruos de David Lynch se apoderaron de la serie. Todos los personajes estaban implicados, de una forma u otra, en la muerte de la inocencia. Y Lynch no dio los suficientes poderes al inspector Cooper (el cazador o el leñador, según las versiones) para que resolviera el enigma. ¿Quién mató a Laura Palmer? De eso no hay duda. Fue David Lynch para crear su teleserie. ¿Quién mató a la serie Twin Peaks? En este caso, sólo puedo aventurar mis conclusiones: fueron sus monstruos.

Twin Peaks apareció muerta después de dos temporadas. Los últimos episodios ya fueron un delirio con muy poco sentido (posteriormente, Lynch confesó que había descuidado los últimos episodios de la serie). Y entonces, sí que se intentó aprovechar el original éxito de la serie para publicar el diario de Laura Palmer[1] y para rodar la prescindible película con el mismo título que la serie.

La calidad de la serie la tenemos que buscar en los planteamientos, en la presentación de los personajes y en la factura de los primeros episodios. Esa calidad sigue siendo una importante influencia y referencia para los creadores de series posteriores. Mujeres desesperadas, es un claro ejemplo. Los personajes son presentados de la misma forma y de todos se va descubriendo, poco a poco, un lado oscuro. El planteamiento de Mujeres desesperadas recuerda en gran medida al de Twin Peaks: la serie inicia a partir de la muerte de una mujer. Las similitudes son tantas que, en cuanto vi el episodio piloto de Mujeres desesperadas, pensé que habría sido un buen homenaje a Twin Peaks el que la actriz que interpretaba a la muerta fuera la misma. Todo coincidía. Laura Palmer tenía 17 años cuando fue asesinada en Twin Peaks. Catorce años más tarde, Mary Alice Young, un ama de casa desesperada se suicida con poco más de 30 años. Utilizar a Sheryl Lee habría sido el perfecto homenaje para Twin Peaks y para los amantes de las teleseries.

Pocos meses después de haber visto el episodio piloto de Mujeres desesperadas y llevando a cabo parte de las investigaciones necesarias para la escritura de Espectador en serie, descubrí que mi intuición no había sido tan disparatada. Sheryl Lee había sido la actriz elegida para interpretar a Mary Alice Young. No sólo eso, ella había sido Mary Alice Young en el primer episodio piloto que se rodó de Mujeres desesperadas. Fue descartada a posteriori y reemplazada por Brenda Strong porque, a pesar de que Mary Alice muere en la primera escena del piloto, su voz es la narradora a lo largo de toda serie. Y la voz de Sheryl Lee no conseguía el tono de ironía que querían imprimir los productores. Sheryl Lee no sabía leer un texto con ironía.

Y catorce o dieciséis años más tarde, descubrimos otro acierto de David Lynch. Supo tener a Laura Palmer callada, y bien callada, durante toda la serie[2].


[1] El diario venía firmado por la hija de David Lynch, Jennifer Chambers Lynch, que, poco después, dirigió la interesante Boxing Helena.

[2] Tuvo callada a Laura Palmer, que no a Sheryl Lee a la que le asignó otro papel en la serie, como prima (casi gemela) de Laura Palmer.

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