Sevillanas de los cuatro detectives

Sevillanas de los cuatro detectives por Pepe Da Rosa (De la colección Espectador en serie)

Robaron un camión de chirimoyas, aquí el teniente Kojak. Aquí el teniente Kojak de servicio, en plena vigilancia contra el vicio, que nadie se me ponga en plan chuleta. Aquí se me obedece y se respeta o formo un estropicio. Me pongo en la cabeza un sombrerito que es malo que me caiga el relentito, me pongo a resolver lo que me toca, le quito a un chupa chups su papelito me lo pongo en la boca. Yo soy un detective inteligente por eso en vez de cabo soy teniente. A mí ni se me engaña ni se enrolla, no quiero que de mí diga la gente que soy un gilipollas.

Se busca, que hay un caso y tiene tongo, al teniente Colombo. El pobre tiene cara de aburrido y llega con colilla y encogido, pregunta por el dueño de la casa y luego que le cuenta lo que pasa no queda convencido. Se pone a rastrear, que no se fía, igual que un perro en una cacería, se mete por el ojo de una aguja, se fija en una simple tontería y da con el granuja. A mí que este Colombo me empepina, me gusta, me entretiene, me domina y pienso, como muchos ciudadanos, para verlo trabajar sin gabardina, ya llegará el verano.

Un banco de Chicago han atracao, que busquen a MacCloud. Que busquen a MacCloud por donde sea, que el jefe está que chilla y que berrea, y en vez de presentarse como un rayo, las calles de Chicago pisotea, montando en un caballo. Con planta de vaquero muy castizo resuelve los asuntos sin permiso, él tiene sus ideas y sus razones, lo mismo sabe dónde están Los Chichos que coge a unos ladrones. Lo malo es como tiene esa manía. Es el follón que forma cada día y, en vista de que sigue el cachondeo, al pobre de su jefe, cualquier día, lo mata de un cabreo.

Acaban de robarme en el chalé, que venga Banaché. Que venga Banaché que me fascina, me aturde, me encocora y me trajina. Que venga por favor, no se entretenga, si quiere le pago en moneda china, lo que quiero es que venga. Que venga con su coche tan potente, que venga con su chofer tan prudente, que venga que hay que ver cómo está el tío, que traiga esa carita de inocente y el purito encendido. No sé lo que el fulano me habrá dado mirando de ese modo descarado. Que tiene cuando mira un no sé qué. Ni Kojak, ni Colombo ni MacCloud, que venga Banaché.

                                                                                                                                            Pepe Da Rosa

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