Textos invitados

El encuentro de Elvis con los Beatles

Priscilla Presley recuerda (extracto de ‘Elvis by the Presleys’)

elvis_beatlesBeatles Elvis

(Texto original en inglés)

Algunas estrellas quieren conocer a otras estrellas. Algunas estrellas necesitan rodearse de otras estrellas. No era el caso de Elvis. No puedo recordar una sola vez en la que le pidiera al Coronel que organizara un encuentro con alguien famoso. Veía Hollywood como el hogar de lo postizo. Él se sentía verdaderamente fuera de lugar, por lo que en cuanto la película se terminaba, él desaparecía. Una tarde memorable, el Coronel preparó un encuentro entre Elvis y cuatro celebridades. Pero creo que eran los Beatles los que estaban deseosos de conocer a Elvis, y no al revés. De hecho, cuando John, Paul, Ringo y George entraron por la puerta, Elvis estaba en el sofá, relajándose, viendo la tele con el volumen bajado. Apenas se molestó en levantarse. Obviamente, sentía curiosidad sobre los Beatles. Los respetaba. En especial respetaba la forma en la que habían conseguido tanta libertad artística. Veía que podían hacer lo que querían. Apreciaba la calidad de sus canciones y, sobre todo, su película Qué noche la de aquel día (A Hard Day’s Night), donde se transmitían tan poderosamente su creatividad y su sentido lúdico. Acababan de lanzar Help!, o estaban a punto de hacerlo. También admiraba a Bob Dylan y apreciaba la profundidad de sus canciones. Pero Elvis, como el resto de iconos del espectáculo, era consciente de sus competidores. Entendía que los ídolos generacionales van y vienen, y, para la nueva generación, los Beatles eran los nuevos ídolos. Observaba este nuevo mundo musical que llegaba desde Inglaterra (los Beatles, los Rolling y los Dave Clark Five) con tremendo interés y, supongo que, también, con inquietud. Reconocía su talento y su energía (me lo dijo en muchas ocasiones) pero le preocupaba perder popularidad. Y en 1965, nadie era más popular que los Beatles. La noche que llegaron a nuestra casa en Perugia Way en Bel Air, había tantos guardas de seguridad como fans. Definitivamente, se trató el encuentro como si fuera una cumbre internacional. El hecho de que Elvis los saludara con una estudiada informalidad no significaba que no le importaba. Le importaba. Simplemente, se reafirmaba como el Rey original. Los Beatles respetaban ese papel enormemente. Cuando fueron escoltados hasta nuestro cuarto de estar y saludaron finalmente a Elvis, lo único que se les ocurrió fue quedarse mirándolo, especialmente John y Paul. En sus caras podía leerse que se sentían intimidados. No pudieron mostrar más humildad. Al principio resultó incómodo. Miraron a Elvis para que tomara la iniciativa. Elvis claramente llevaba la voz cantante. Pero a Elvis le bastaba con estar tumbado en el sofá y ver la tele sin sonido para sentirse cómodo. ¿Todas las actividades de esa tarde se iban a limitar a esto? Cuando pasaron unos treinta minutos, Elvis se levantó, puso un tema en el tocadiscos, cogió el bajo y se puso a tocar siguiendo la canción. Creo que era una canción de Charlie Rich, no estoy segura, pero sirvió para romper el hielo. Sacaron las guitarras y comenzó la jam session. A Paul le sorprendió que Elvis tocara el bajo. El caso es que llevaba una temporada aprendiendo a tocar el bajo por su cuenta y, dado su talento natural, ya lo dominaba bastante bien. Durante el resto de la tarde, hubo más música que palabras. No creo que Elvis les hiciera ni una sola pregunta y me consta que los Beatles estaban demasiado abrumados para preguntarle algo a Elvis. Pero se llevaron bien e hicieron buena música juntos. Siento muchísimo que ninguno tuviera una cámara o una grabadora para dejar constancia de ese momento histórico. Cuando Elvis mostró sus ganas de dejarlo, se acabó el encuentro, pero eso ocurrió después de  varias horas de música y de conversaciones informales que todos pudimos disfrutar. John y Paul invitaron a Elvis a su casa (habían alquilado una cerca de Benedict Canyon) para el día siguiente. No cabía duda de que deseaban mantener y estrechar su relación con Elvis. Elvis sonrió y dijo “ya veremos.” Pero yo sabía que no tenía intención de devolver la visita. Elvis rara vez salía por Hollywood, ni siquiera con la intención de promocionarse. Sin embargo, algunos de los chicos de Elvis aceptaron la invitación. Cuando volvieron al día siguiente, dijeron que John quería que Elvis supiera que, sin él, los Beatles no habrían existido. Él era su mayor y su mejor fuente de inspiración. A Elvis le gustó el comentario pero, ni siquiera un cumplido como ese fue suficiente para que los volviera a invitar a casa.

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