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Felicidad

Yo sé que los buenos lectores no van buscando el libro perfecto. Yo tampoco. Si fuera así, deberíamos empezar por definir qué es la perfección. Y, hoy en día, hasta deberíamos comenzar por definir lo que es un libro. No, los buenos lectores se dedican a leer y a disfrutar de la lectura. Los libros les hacen reír, sonreír, angustiarse, preocuparse. Los libros les dan información, falsa y verdadera, les entretienen y les emocionan. Y  todos esos sentimientos facilitan la felicidad del lector. Aquí debemos recordar que una persona puede ser, a la vez, padre, oficinista, marido, amigo, presidente de la comunidad de vecinos y lector. Y no estamos diciendo que la lectura de libros vaya a hacerle feliz en todas sus facetas vitales. No.

No buscaba, pues, el libro perfecto. Y lo he encontrado. Y lo que me hace feliz no es haberlo encontrado. Después de todo, ahora me siento como Indiana Jones tras recuperar el arca perdida. El  arca acaba embalada en una caja de madera dentro de un enorme almacén lleno de otras cajas de madera. Como no tengo una estantería para libros perfectos, tendré que depositarlo en una estantería junto al resto de mis libros. Como mucho, podré ponerlo al lado de mis libros favoritos, aunque ningún otro sea perfecto.

Haber encontrado el libro perfecto no me hace feliz. Lo que me hace feliz, como lector y como muchas otras cosas que soy, es que el libro perfecto lo haya publicado la editorial Xordica de mi amigo Raúl Usón; lo que me hace feliz es que la edición y la introducción sean de mis amigos Eva Puyó e Ismael Grasa y lo que me hace más feliz es que el libro esté escrito por mi primo Félix Romeo. Ya sé, ya sé. Tras conocer todos estos datos, el lector pensará que no puedo ser objetivo a la hora de definir este libro como un libro perfecto. Piensen lo que quieran. Es como si la hija de Picasso no pudiera decir que su padre pintaba muy bien. Yo lo atribuyo, una vez más, a una casualidad y, sobre todo, a mi buena fortuna. Tengo mucha suerte. Y una de las razones por las que tengo mucha suerte es porque el autor del libro perfecto es mi primo Félix Romeo.

Por qué escribo, de Félix Romeo (Xordica, 2013) es el libro perfecto. Es perfecto porque, como un almanaque, está lleno de millones de pequeños datos de interés. Es perfecto porque, como un libro de autoayuda, nos guía a ser mejores personas del siglo XXI. Es perfecto porque, como un libro interactivo, habla con nosotros y nos escucha. Es perfecto porque, como la Declaración de los derechos humanos, defiende la libertad de cada uno de los siete mil millones y pico de personas que habitamos este planeta. Libertad, igualdad, fraternidad. Es perfecto porque defiende al amor por encima de todas las cosas. Es perfecto porque exalta cada una de las manifestaciones culturales del hombre. Es perfecto porque defiende la comunicación. Es perfecto porque esta colección de artículos de Félix Romeo es la mejor biografía de Félix Romeo que se podría publicar. Porque, si, como dice Félix en el libro, “todas las vidas, por mucho que sepamos de ellas, siempre están sesgadas y llenas de sombras, y eso es lo que las hace atractivas,” siempre será “mejor escuchar a Sophie Calle hablar de sus fotografías que escuchar a alguien que no era Sophie Calle hablando de lo buena que es Sophie Calle.”

Todos brillamos. Todos. Creo que admirar y celebrar a las personas que brillan más nos hace grandes. Félix brillaba. Brillaba mucho. A lo largo de su vida, escribió el libro perfecto. Ismael y Eva lo recopilaron, lo editaron y escribieron una hermosa introducción para él. Raúl publicó el libro. Yo sólo soy un primo. Y hoy soy feliz.

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