Cine·Editoriales

El cine francés

Después de ver una película tan difícil de ver como es Camille Claudel 1915 (2013), me dio por reflexionar sobre el cine francés y sobre qué entendemos cuando hablamos sobre el cine francés, o el cine español, o el cine de cualquier otro país, en contraposición con el cine de Hollywood.

Detrás de cada uno de los cines nacionales no deja de haber una industria cinematográfica cuya primera misión es hacer dinero. Una industria cinematográfica cuyo primer mercado es el de su propia nación, a la cual invoca con asiduidad para que consuma su cine nacional. Esa industria cinematográfica producirá más o menos películas al año dependiendo de sus ingresos y cuantas más películas produzca y cuanto más caras sean esas películas de producir, más bocas nacionales estarán alimentando.

Después de la Segunda Guerra Mundial, llegó André Malraux, novelista, aventurero y político francés, y ayudó a establecer el Fondo de Apoyo a la Creación. Este fondo, que hoy en día se alimenta principalmente de la cuota anual que deben aportar las televisiones francesas además del 11,5% del precio de cada una de las entradas de cine que se venden en Francia, permite que el cine francés sea uno de los más saludables del mundo y es muy posible que ese fondo permita que la cuota de pantalla que tienen las películas francesas en su país sea superior al 45%.

Ese fondo subvenciona el proceso de producción de muchas películas en Francia (entre 200 y 300 anuales) y permite la producción de películas de presupuestos altos que prevén desde el inicio una buena taquilla (como puede ser cualquiera de las películas de la saga de Astérix) pero permite, también, la producción de películas que, desde el primer momento, saben que van destinadas a una minoría de espectadores, como puede ser la película de Camille Claudel.1915.

A priori, la existencia de una industria cinematográfica nacional fuerte es algo bueno para muchos. Sin embargo, sí que es verdad que se puede caer en la tentación de producir excesivos largometrajes que, desde su inicio, están concebidos para satisfacer el ego creativo de algunos autores favorecidos por amiguismos dentro del propio sistema. No hay que olvidar que Hitchcock ya decía en su definición del cine que el cine son doscientas butacas que hay que llenar con espectadores. Así que, si el dinero de la industria cinematográfica de un país pertenece a esa nación, hay que intentar producir películas que sean del gusto de muchos de sus ciudadanos, tratando siempre de mantener un equilibrio con la calidad artística de las mismas.

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