Trainspotting 2

La última vez que estuve en Edimburgo (2014), me alojé en unos apartamentos que estaban al lado del bar donde filmaron la escena del billar en la película Trainspotting. Me costó recordar la escena. La tuve que ver otra vez y me costó reconocer el pub en la película, que parecía desfigurado en miles de formas. Recuerdo que Trainspotting, la película, no me convenció, a pesar de que me encanta todo (casi) que hace Boyle, McGregor y Carlyle. Luego está la conexión con Federico. Federico estudió conmigo la carrera en Zaragoza. Era un pelín mayor que nosotros y sabía cien veces más inglés. A Federico le encantaban los Jam y tocaba la guitarra. También le gustaba compartir cervezas con nosotros en la Gruta y siempre tenía una sonrisa para nuestros disparatados comentarios. Cuando acabamos la carrera, Federico se fue a Glasgow o a Edimburgo. Al volver a España, parecía la persona idónea para traducir Trainspotting al español y así lo entendió Anagrama. Un día, años más tarde, me lo encontré por la calle y le dije, «deberían haberte encargado a ti la traducción de Trainspotting», a lo que él me respondió, «así fue. Me lo encargaron a mí y la traducción es mía». Hoy he visto Trainspotting 2. He ido con pereza pero se ha ofrecido la oportunidad de verla en inglés en los multicines cercanos a casa. Cuando he comprado la entrada me han dicho que íbamos a estar siete personas en la sala. Ha comenzado la película y la han proyectado en español. Me he tenido que levantar y pedirles que la pusieran en inglés, como habían anunciado. Había salido de casa para poder escuchar a los actores con el acento o dialecto denominado Broad Scots, que es, posiblemente, la variedad del inglés que menos se parece al inglés. Trainspotting 2 es un ejercicio de nostalgia. El protagonista tiene 46 años, le da un no sé qué al corazón pero, en el hospital, le meten algo, lo arreglan y le dicen que, con eso, puede vivir otros 30 años más sin problemas. Al tío le hacen polvo porque no tenía previsto vivir tanto y no sabe qué hacer con el resto de su vida. Tengo la sensación de que, antes, cuando alguien llegaba a los 46 años, ya tenía la vida encarrilada y tan solo debía dejarse caer. Muchos de nosotros, con 46 años, no sabemos qué vamos a hacer y nos angustia pensar que aún quedan 30 años más. Supongo que, como no me he pinchado nunca, no entendí la conexión generacional con Trainspotting. Sin embargo, sí que he conectado generacionalmente con la segunda parte, la parte en la que, a los cuarenta y muchos, te dicen que te quedan unos treinta más y a ti se te han acabado las ideas para el guión de tu vida. Pero enseguida me sale la vena optimista. Tal vez, sin guión y sin ideas, lo mejor está por llegar. Sigo esperando a que los productores de los Simpson me contacten a través de mi blog y me digan que quieren que colabore con ellos en la escritura de uno de los episodios de la próxima temporada.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Recomendaciones. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Trainspotting 2

  1. Federico Corriente dijo:

    Todavía no he visto Trainspotting 2 (aunque no lo descarto del todo, dado que a principios de abril viajamos a Glasgow y a mi pareja la vendrá bien la inmersión acentual. Eso sí, nostalgia cero). Recuerdo a Fernando como a un chico de San José con mucho talento y mucha labia, de trato muy agradable y muy popular: a diferencia de muchos de sus amigos, tenía la opción de salir de Zaragoza y ver mundo (para quien no lo sepa, Zaragoza curte mucho y para bien, pero se aprecia mejor su valor contrastándola con otros rincones del planeta). Además de la veta musical, había hecho mía (a destiempo, pero eso lo descubrí mucho más tarde) la divisa de Guy Debord y la I.S. “Ne travaillez jamais.” No conseguí difundirla mucho a mi alrededor, pero si algo me acercó a Trainspotting y sus personajes fue eso. A ese respecto he cambiado poco. Mis sonrisas ante posibles comentarios “disparatados” no tendrían otro fundamento que un gran descreimiento precoz (con precio incluido, claro). La angustia ante el futuro, como habría dicho Descartes del sentido común, es la cosa mejor repartida que hay en el mundo. Y dijo Sin Tzu que cuando todo incita a desesperar es cuando ya no hay nada que temer (o algo semejante). Abandonad toda esperanza de mejoría moderada o gradual y regocijaos con la precipitación de caos que, por una vez, podría contener una involuntaria promesse de bonheur…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s