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El conciliador vitalismo de E. A. “Tony” Mares

Cuenta Ernest Anthony «Tony» Mares (poeta, dramaturgo, traductor, historiador, periodista y escritor de ficción[1]) que la primera vez que se vio dentro de la biblioteca principal de la Universidad de Nuevo México se asustó. Le dio miedo ese silencio, esa quietud que le transmitía el lugar, y pensó para sí: «Tony, ¿estás seguro de que quieres dedicar tu vida a este mundo literario?» La pregunta no era baladí. Tony era y es una persona vitalista, con un amor por el mundo que nos rodea, por las conversaciones con los amigos, por la buena comida y el buen vino más propios de un goliardo medieval que de un ratón de biblioteca.

Lo cierto es que Mares acabó conciliando su pasión por la literatura y por la vida de forma admirable. Se graduó en Filología Hispánica por la Universidad de Nuevo México (1960), consiguió su Máster en Lengua y Literatura españolas por la Universidad del Estado de Florida (1962) y su doctorado en Historia de Europa por la Universidad de Nuevo México, también (1974). Consiguió una beca Rockefeller de viaje y estudios en 1973 y una beca Kellogg de colaboración en el Museo de Historia Natural de Chicago en 1984. Todo ello, sin renunciar al mundo. Sin renunciar a la vida. Su misma página web hace un guiño a esta cuestión llamándose «Tony’s Cantina[2]» (la cantina de Tony) y su columna de opinión política y literaria escrita en español durante los años 2000 y 2001 para el periódico Albuquerque Journal North, de Santa Fe se llamaba Pláticas Entre Los Trasnochadores/Conversations Among People Who Stay Up All Night[3]. Fue en las cantinas de Albuquerque donde se juntaba con el poeta español Ángel González para discutir y trabajar sobre las traducciones al inglés de sus poemas[4].

Completamente bilingüe en español y en inglés, Mares forma parte de esa última generación de nuevomexicanos que fueron criados en ambos idiomas y que, de una forma u otra han tenido que conciliar los dos mundos que llevan dentro durante toda su vida. Nacido el 17 de mayo de 1938 en Albuquerque (Nuevo México), Tony se crió en la misma Plaza Vieja de la ciudad, cerquita de la catedral, y, desde su nacimiento, vivió estrechamente ligado al mundo tradicional hispano del estado y al mundo moderno anglófilo que acabaría imponiéndose ligeramente sobre el primero a finales de la Segunda Guerra Mundial. Así habla Mares de sus padres:

Mi padre fue maquinista y mi madre secretaria de un sindicato laboral. Eran buena gente y liberales en la política. Él era libre pensador, ella muy católica. Los dos inteligentes y vivieron bastante bien dentro de sus muy limitados recursos financieros. Es decir, nunca tuvieron dinero pero sí mucho corazón.[5]

La riqueza literaria de Nuevo México durante el siglo XX y XXI se basa en cinco pilares fundamentales: La vertiente literaria tradicional de Nuevo México, la presencia literaria española en el estado, la cercanía literaria de México, la enorme influencia de la literatura anglosajona moderna y la revolución reivindicativa chicana que estalla en los años sesenta y llega hasta nuestros días. Gracias a sus conexiones personales y a su habilidad literaria,  Mares se apoya en los cinco pilares para configurar su obra, de forma, una vez más conciliadora.

La vertiente literaria tradicional de Nuevo México, por ejemplo, tenía sus raíces en un mundo rural, en un mundo en el que la familia, la tierra y la defensa de una identidad unida a esa familia y a esa tierra eran una constante temática. Los elementos más importantes del paisaje nuevomexicanos se vuelven iconos que hay que proteger como hay que defender la lengua y la cultura del pueblo. Sabine Ulibarrí es uno de los máximos representantes de esa tradición y trabajó en la Universidad de Nuevo México al mismo tiempo que Tony Mares. Dentro de esa tradición, no podemos olvidar a aquellos escritores y académicos que se han dedicado a recuperar el folklore nuevomexicano. El profesor Enrique Lamadrid, también de UNM ha sido también compañero de Mares y el escritor Nasario García, gran recopilador del folklore del valle del río Puerco y poeta también, pidió a Tony Mares que escribiera la introducción a su primer libro de poemas, Tiempos Lejanos[6].

La presencia literaria española en el estado siempre ha estado allí. Escritores académicos escribían sus tesis sobre autores españoles. Ulibarrí, por ejemplo, escribió su tesina sobre Benito Pérez Galdós y su tesis sobre Juan Ramón Jiménez. Esta presencia española se vio fortalecida gracias a la contratación de autores españoles en la Universidad de Nuevo México. Primero fue el exiliado Ramón J. Sender[7], del cual Tony Mares fue alumno. Luego llegó Ángel González[8], con el que coincidió trabajando en la universidad y con el que llegó a visitar España durante los últimos meses del régimen de Franco.

La cercanía literaria de México es evidente. Ambas tradiciones comparten mitos y geografía. Mares conoce bien la poesía mexicana y, durante la segunda mitad de los años ochenta, colaboró con el profesor Enrique Lamadrid en dos publicaciones de poemas mexicanos traducidos al inglés.[9]

La enorme influencia de la literatura anglosajona moderna en la literatura nuevomexicana comienza en los métodos, medios y vías de publicación y distribución de la literatura y continúa, debido al tema de la distribución, con la mayor concesión posible: la publicación de los textos en inglés. Para Mares esto no es un problema. Acepta las leyes del mercado sin complejos y sus tres libros monográficos de poesía son fundamentalmente en inglés. No abandona ni rechaza el español. Como casi todo en su vida diaria, entiende que en unas situaciones es mejor usar el inglés, en otras el español y en otras una mezcla de los dos. Tony Mares, además, tiene a uno de sus mayores contactos literarios en su propia casa: Está casado con la escritora nacida en Lewistown Pennsylvania, Carolyn Meyer, con quien vive en su Albuquerque natal.

Por último, tenemos la revolución reivindicativa chicana. Mares no es un radical pero hay que entender que le tocó vivir esta revolución en su juventud y comparte con ella muchos aspectos de solidaridad social con la clase trabajadora y con el mundo hispano. Este movimiento vio en la tradición literaria nuevomexicana una lucha continuada contra la ocupación estadounidense desde 1848. Los nuevomexicanos se habían ocupado de mantener la antorcha de la hispanidad viva en los Estados Unidos durante más de un siglo. Literariamente, esta rebeldía se reflejaba con el uso de lo que Rudolfo Anaya considera un cambio de código:

Algunos escritores usan una técnica llamada code-switching (cambio de código), un acercamiento bilingüe al cuento. La historia está escrita básicamente en inglés pero, en momentos apropiados, se intercalan expresiones en español. Esta técnica recuerda al lector que el mundo del chicano es bilingüe, cambiando del inglés al español constantemente. He oído que algunos lectores se quejan de que la presencia del bilingüismo en las historias interfiere en la comprensión de la historia; yo creo que esta técnica supone un uso creativo de la lengua que da brillo a la historia.[10]

Es una casualidad que le da un toque incluso más literario a Tony Mares pero Rudolfo Anaya, el autor nuevomexicano más consagrado del siglo XX y XXI, eligió para el protagonista de su obra maestra, Bless Me, Ultima[11], el nombre de Antonio Mares, al que Anaya describe como si estuviera describiendo al propio Tony Mares:

Es un Mares – gritaban los vaqueros -. Sus antepasados fueron conquistadores, hombres tan inquietos como los océanos en que navegaron y tan libres como la tierra que conquistaron.[12]

Tras publicar un chapbook (cuadernillo, panfleto o folletín) de poemas en 1980[13] y el texto para un libro de fotografías en 1983[14], Mares se sumergió en un estudio profundo de la figura del padre Antonio José Martínez de Taos, una figura clave para la historia de Nuevo México y del Suroeste de los Estados Unidos.[15] Sus estudios le llevaron a la publicación de dos textos sobre Martínez[16] y a la realización de una obra teatral itinerante con un solo actor, el propio Tony Mares. Todo esto le sirvió, además, para formar parte de un magnífico libro reciente de historia de Nuevo México, coordinado por el profesor Richard Etulain[17], donde Mares contribuye con su visión del padre Martínez.

A finales de los años 80, publica una de sus obras teatrales en una recopilación de David Richard Jones.[18] Mares no dejaba de explorar caminos literarios a la vez que los combinaba con su vida académica. Tal vez por su gran amor a la belleza y a las alegrías de la vida, Tony comenzó a trabar amistad con el poeta laureado español Ángel González, profesor, también, en la Universidad de Nuevo México. El inglés hablado de Ángel no era lo suficientemente bueno y Tony acababa convirtiéndose en su intérprete durante sus recitales de poesía[19]. González leía sus poemas y Tony improvisaba una traducción al inglés para que el público angloparlante asistente entendiera también el mensaje. De ahí, nacería la colaboración de ambos autores que culminaría en un cuadernillo de poemas de Ángel traducidos por Mares[20] y un libro traducido al inglés de Mares con una recopilación de poemas de Ángel González relacionados con la música[21].

A pesar de que Mares se mueve cómodamente en todos los géneros (ensayo, cuento corto, teatro y verso) es la poesía de Tony Mares la que ocupa una parte más importante de su producción en solitario. La poesía de Mares anda repartida por numerosas recopilaciones y revistas de poesía. Tony Mares, además, forma parte del consejo editorial de la revista poética Malpaís Review[22]. Sin embargo, el grueso de su producción poética puede encontrarse en tres volúmenes monográficos. Publicó The Unicorn Poem & Flowers and Songs of Sorrow[23] en 1992, With the Eyes of a Raptor[24]en 2004 y Astonishing Light: Conversations I Never Had With Patrociño Barela[25] en 2010.

No obstante, hasta en el tema lingüístico busca Mares una conciliación personal. Es profesor emérito de Lengua Inglesa por la Universidad de Nuevo México pero, además, colabora eventualmente dando cursos monográficos en español de Literatura del Suroeste de los Estados Unidos para el Instituto Cervantes en Albuquerque. Ha publicado mayoritariamente en inglés pero su libro de poesías With the Eyes of a Raptor contiene hasta cinco poemas en español y su libro Astonishing Light: Conversations I Never Had With Patrociño Barela está escrito siguiendo las pautas que describía Rudolfo Anaya en su explicación sobre el Code-switching (Cambio de código), con numerosas oraciones en español dentro de los poemas en inglés. Por último, su entrada como miembro colaborador de la ANLE (Academia Norteamericana de la Lengua Española) le permitirá encontrar más avenidas para publicar en español.

[1] Así aparece en la contraportada de su libro reciente: Mares, Ernest Anthony “Tony” (2010), Astonishing Light. Conversations I Never Had With Patrociño Barela, Albuquerque, University of New Mexico Press.

[2] Véase la página web del autor en http://www.tonyscantina.com/index.htm. Acceso el 5 de febrero de 2013.

[3] Esta elección de títulos son un buen ejemplo de la sutileza del sentido del humor de Tony Mares.

[4] Martín Pescador, Fernando (2012), «Ángel González en Albuquerque,» en la sección de Artes & Letras de Heraldo de Aragón, 20 de septiembre del 2012, p. 5.

[5] Entrevista vía correo electrónico con el autor, del 5 de febrero de 2013.

[6] García, Nasario (2004), Tiempos lejanos: Poetic Images from the Past.  Albuquerque: University of New Mexico Press.

[7] Martín Pescador, Fernando (2012), «Ramón Sender en Albuquerque,» en la sección de Artes & Letras de Heraldo de Aragón, 15 de marzo del 2012, pp. 6-7.

[8] Martín Pescador, Fernando (2012), «Ángel González en Albuquerque,» en la sección de Artes & Letras de Heraldo de Aragón, 20 de septiembre del 2012, pp. 4-5.

[9] Lamadrid, Enrique, Del Valle, Mario, (eds.), Mares, E. A. (co-translator) (1986) Un Ojo en el Muro/An Eye through the Wall: Mexican Poetry 1970—1985.  Santa Fe: Tooth of Time Press y Lamadrid, Enrique (ed. and co-translator), Mares, E. A. (co-translator) (1988) En Breve: Minimalism in Mexican Poetry 1900 – 1985.  Santa Fe: Tooth of Time Press.

[10] Anaya, Rudolfo (2009), The Essays, Norman: University of Oklahoma Press, p. 29. El título del ensayo es «Foreword to growing up Chicano» y fue publicado originalmente como prefacio al libro: Tiffany Ana López, Growing up Chicana/o: An Anthology. New York: W. Morrow, 1993, pp. 5-10.

Texto original:

Some writers use a technique called code-switching, a bilingual approach to the story. The story is largely written in English, but at appropriate times Spanish is used. This technique reminds the reader the world of the Chicano is bilingual, shifting back and forth between Spanish and English. I have heard some readers complain that the bilingual use of language in stories interferes with the reading of the story; I suggest this technique is a creative use of language that enhances the stories.

[11] Anaya, Rudolfo (1994) [1972], Bless me, Ultima. New York, Grand Central Publishing.

[12] Anaya, Rudolfo (1992), Bendíceme, Última. New York, Warner Books, p. 6.

[13] Mares, E. A. (1980), The Unicorn Poem, chapbook.  Los Cerrillos, New Mexico, San Marcos Press.

Publicaría otro librito de poemas de similares características en 1994:

Mares, E. A. (1994) There Are Four Wounds, Miguel, chapbook.  Denton: University of North Texas Press.

[14] Mares, E. A. (text) and Alex Traube (photographs) (1983), Las Vegas, New Mexico: A Portrait.  Albuquerque: University of New Mexico Press.

[15] Entre otras cosas, Antonio José Martínez introdujo de forma extensiva la imprenta en el estado de Nuevo México

[16] Mares, E. A. (ed.) (1988), Padre Martínez: New Perspectives from Taos. Taos: The Millicent Rogers Museum y Mares, E. A. (1989),   I Returned and Saw Under the Sun: Padre Martínez of Taos.  Albuquerque: University of New Mexico Press.

[17] Mares, E. A. (2002), “Padre Martínez and Mexican New Mexico,” en Richard Etulain (ed.) (2002) New Mexican Lives, Albuquerque: University of New Mexico Press.

[18] Mares, E. A. (1989), «Lola’s Last Dance,» en David Richard Jones (ed.), Six New Mexico Plays, Albuquerque:  University of New Mexico Press.

[19] Martín Pescador, Fernando (2012), «Ángel González en Albuquerque,» en la sección de Artes & Letras de Heraldo de Aragón, 20 de septiembre del 2012, p. 5.

[20] González, Ángel (2006), Dawn Tango/Tango de Madrugada,  San Antonio: Wings Press. Traducción de E.A. Mares.

[21] González, Ángel (2007), Casi Toda La Música/Almost All the Music,  San Antonio: Wings Press. Traducción de E.A. Mares.

[22] Malpaís Review, vol. 2, No. 3, Winter 2011-2012, Malpaís Review, Placitas, Nuevo México, p. 3.

[23] Mares, Ernest Anthony «Tony» (1992), The Unicorn Poem and Flowers & Songs of Sorrow.  Albuquerque: West End Press.

[24] Mares, Ernest Anthony «Tony» (2004), With the Eyes of a Raptor, San Antonio, Texas: Wings Press.

[25] Mares, Ernest Anthony «Tony» (2010), Astonishing Light. Conversations I Never Had With Patrociño Barela, Albuquerque: University of New Mexico Press.

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