Gramática frívola

Subconcienzurdas

Son dudas del subconsciente del lóbulo izquierdo. Son subconcienzurdas.

  1. En los campeonatos de disertación, ¿el primer premio siempre se queda disierto?
  2. En los concursos de Samba, al final, ¿Sam llega a ir?
  3. En un baile organizado para el Círculo de lectores, ¿llevan todos el compás?
  4. Si, a los seres humanos, la vida les da palos, ¿a los cangrejos les da palitos?
  5. Si son hidrantes, ¿por qué los bomberos se empeñan en usarlos después de iniciarse el incendio?
  6. Si, siendo niños, tifón y huracán sufren acoso escolar, ¿se lo cuentan a tsumami?
  7. En un año de acuciante sequía, ¿irte a vivir con tu novia tres días después de conocerla contribuye a aumentar los índices de precipitaciones en esa zona del país?
  8. Si estuviera situada en pleno centro de la ciudad, ¿seguiría llamándase la albufuera de Valencia?
  9. ¿A qué panal pertenecían las abejas ajedrecistas que lograron el famoso empate en las Tablas de Daimiel?
  10. En una dictadura militar, si reúnen a la plana mayor del ejército para ver una peli porno juntos, ¿podría considerarse como una convocatoria de Erecciones Generales?
  11. Cuando viene visita, si en casa saco algo de comer, ¿en la tienda de campaña saco de dormir?
  12. Si una fila de vehículos militares lleva a un niño dentro, ¿podemos considerar que es un conboy?
  13. ¿El único mamífero que se queda afónico cuando pone los huevos encima de la mesa es el ornitorronco?
  14. Si uno se levanta muy preocupado porque quiere “hacer más” en la vida, ¿se puede decir que se ha despertado en un estado hagónico?
  15. ¿Se puede decir que la más primaveral de nuestras fuerzas de seguridad es la Policía Floral de Navarra?
  16. Cuando un saco de centeno cumple un siglo, ¿celebra su centenario? Cuando un melenas llega a mil años, ¿cumple un melenio? Cuando dos anos cumplen un año juntos, ¿celebran su añiversario? Es difícil que Vicente llegue a los doscientos años. De lo contrario…
  17. En el jardín de tu casa, las posibilidades son muchas: piscina, un buen proyecto; si estanque, ¿un buen proyectil?
  18. ¿Durante cuánto tiempo tienen que estar sin trabajo los caballos para que sean equiparados?
  19. ¿A James Bond lo mandan a las misiones peligrosas porque es buen agente o lo mandan a ayudar a los más necesitados porque es buena gente?
  20. Tras correr 42 kilómetros, si un miembro de la alta jerarquía eclesiástica se cae de forma aparatosa, ¿le saldrán cardenales o maratones?
  21. Cuando un caracol y una babosa se asocian para dedicarse a la vida criminal, ¿pasan a ser maluscos gangsterópodos?
  22. Si una persona que se comunica con los muertos cocina unos macarrones, ¿prepara la pasta al dente, dente? Y si los cocina Neptuno, ¿los prepara al dente, dente, dente?
  23. Cuando Zanahoria cubrió a su novio Calabacín de tatuajes no permanentes, ¿era porque lo quería ver en henna?
  24. Cuando sabemos que una ternera francesa está a punto de cometer un error estrepitoso, ¿informalmente podríamos decir “vaca gala”?
  25. Si, en Aragón, los parásitos de tu perro le dan calambre, ¿podríamos pensar que tiene garrampatas?
  26. ¿La obsolescencia programada tiene los días contados?
  27. Si con el precio de la entrada, te regalan un cubata, ¿ves la película en cine más copa?
  28. ¿El festival de Eurovisión puede producir intoxicanción?
  29. ¿Sentarte con tu novia en el asiento trasero de un coche que tiene un motor de gasolina y otro eléctrico te sube la líbrido?
  30. Acostumbrados como estaban a los insultos del sargento de hierro, la tropa se quedó allí, parada, mientras su superior les pedía un trago de ron y cambiaba el tradicional “nenazas” por el de “pánfilas”. “Rooooon, pánfilaaaaaaaas”, volvió a gritar. A la tercera, los soldados lo pillaron y comenzaron a disolver la formación hasta que el patio de instrucción se quedó completamente vacío.

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Editoriales·Gramática frívola

Cicatriz

          A pesar de que la mayoría de las pronunciaciones americanas la suavizan, en la boca de un español del norte de la península, la palabra “cicatriz” es una de las más poderosas de nuestra lengua. Su equivalente en inglés, “scar” tampoco se queda atrás, con esa “a” de pronunciación alargada y una erre final que rasga cualquier frase en la que se incluya.

        Dice el Diccionario de la Real Academia Española que una cicatriz es una “señal que queda en los tejidos orgánicos después de curada una herida o llaga,” pero también una “impresión que queda en el ánimo por algún sentimiento pasado.”

       Una cicatriz es, pues, un recuerdo físico o mental que, afincado en nuestro presente, nos recuerda una herida de nuestro pasado. “Soy hermoso como mis cicatrices,” decía el escritor Félix Romeo en uno de sus poemas; Mel Gibson y René Russo, en la tercera entrega de la saga  “Arma Letal,” protagonizan una escena cinematográfica, apasionante y pasional, que comienzan al enseñarse ambos las diferentes cicatrices que acumulan en las distintas partes de su anatomía (podrían haber ganado un O-“scar” por su interpretación); Frankenstein es el monstruo lleno de cicatrices (el doctor que lo trae a la vida era un gran cirujano pero no se habría ganado la vida como costurera) que habitaba en las pesadillas de nuestra infancia.

      Las cicatrices nos recuerdan la fragilidad de nuestro cuerpo pero, a la vez, su capacidad de autocuración. Nuestro cuerpo y nuestra mente son como dos álbumes de fotos y las cicatrices son las instantáneas que nos recuerdan los accidentes de nuestro pasado. Tal vez, como pequeñas lecciones. Tal vez, para recordarnos que debemos disfrutar de lo que es bueno. Tal vez, para ayudarnos a comenzar una historia.

Cuentos Probeta·Gramática frívola

La merecida ascensión al cielo de Alfonso Gutiérrez – Alfonso Gutierrez´s deserved ascension to Heaven

La merecida ascensión al cielo de Alfonso Gutiérrez (De la serie Sin verbos y a lo loco) – Sin sentido. Nada. Nada. Nada. Breve enfermedad. Fallecimiento. La luz. La fuerte luz del hospital. Directa a los ojos. El ataúd. Oscuridad. Breve y discreto funeral. La luz. Esta vez la verdadera. Un ángel. Las puertas del cielo. Fiesta de bienvenida. Presentaciones. San Gabriel, san Pedro, san Marcos, más santos, sus antepasados buenos… Por aquí, por aquí, ese, ese de ahí, encima de esa nube (más bien, vaho): Dios. Varias historias y chascarrillos. Puesta al día. Nada. Nada. Nada. Sin sentido. (Cuentos Probeta)

Alfonso Gutierrez´s deserved ascension to Heaven (from the series Some like it verbless)Nonsense. Nothing. Nothing. Nothing. Brief malady. Decease. The light. A strong hospital light. Right on his eyes. The coffin. Darkness. Short and modest funeral. The light. The right one, now. An angel. The Pearly Gates. A welcome party. Introductions. Saint Gabriel, Saint Peter, Saint Mark, more and more saints, his good ancestors,… there, this way, that one, that one, on that cloud (more like steam or something): God. Some stories and lots of gossiping. Up to date now. Nothing. Nothing. Nothing. Nonsense. (Test Tube Tales)

Cuentos Probeta·Gramática frívola

Verbatim

Verbatim (De la serie Sin verbos y a lo loco) – Verbos. Otra vez los verbos. Como con don Joaquín en segundo de primaria o don Manuel en quinto. Don Manuel. Don Manuel y su bigote grueso y cano. Don Manuel y sus hijos. El pequeño, a la vez compañero nuestro de clase. No por eso el enchufado, sino todo lo contrario. Más exigencia y menos cuerda para el pobre Manolito, con un padre como maestro. ¡Ah! Y el hijo mayor de don Manuel, Santiago, el hijo ideal, el perfecto estudiante de primaria, matrícula de honor en el PREU, el COU de antes, y recluta condecorado. En la universidad, héroe e ídolo de todos. Don Manuel y los verbos. Con las mismas clasificaciones que después en secundaria y más tarde en la universidad: Que si sujeto, que si verbo, que si esto, que si lo de más allá. Dos años de gramática y sintaxis universitarias. Y encima, gracias a una afición absurda hacia las letras, por separado o bien juntas, mis lecturas de gramática. De noche, todas las gramáticas, pardas. Y luego en el curso de máster, con otro profesor, otro don Manuel, un buen profesor, sin duda, otra vez los verbos. Las mismas ideas que Dionisio Tracio. A lo largo de toda la columna vertebral, un espeluznante sentimiento de contemporaneidad con el alejandrino. Un alejandrino de tan sólo cinco sílabas. Rebote de un servidor y pregunta al profesor. Sin intenciones malignas. Más bien, con afán de profundización, de duda eterna, acto reflejo de mis problemas con la autoridad. Y gracias a la pregunta (o por culpa de la pregunta), una respuesta amable y paciente del profesor. Un debate más serio, pero menos interesante para el resto del foro. A lo mejor, paranoias mías. Por bocas. Los verbos. Otra vez los verbos. Y un anuncio del ponente: ¿Innovación?, ¿cosas nuevas?. Muy difícil, sino imposible. Nada nuevo. Lo mismo que Plinio el Viejo. O su tía. Ideas platónicas de arriba hacia abajo. En un laboratorio. Disección y maltrato de palabras por el bien de la ciencia. A pesar de las campañas en defensa de las pobres palabritas, libres bajo la pluma de Lewis Carrol o Boris Vian. A pesar del conocimiento de estos sobre Dionisio Tracio. Y de sus donmanueles. Mi cabeza y nuevas teorías. ¿Por qué no?, ¿por qué siempre análisis y criterios lingüísticos?, ¿por qué no una clasificación con dibujos animados? Ideal para los niños. En mi opinión, tres tipos de verbos: los verbos correcaminos, los verbos Coyote y los verbos Roca. Roca marca Acme, claro. Los verbos Correcaminos, los de movimiento, los de inconsciencia, los de progreso, los de triunfo; los verbos Coyote, los de pensamiento, los de reflexión, los de acción compleja, los de rebeldía. En una palabra, los de perdedor, en este sistema de vida con pensamiento único. Siquiera pensamiento.  Por último, los verbos Roca, los de existencia, los de estado, los de inmutabilidad y permanencia absoluta. La constante roca. Siempre sobre un coyote plano. Bífido activo. Bidimensional. Y mientras tanto, verbos como núcleo de la oración, como única posibilidad de oración. La insoportable levedad del verbo. (Cuentos Probeta)

Cuentos Probeta·Gramática frívola

Más o menos infiel

Más o menos infiel (De la serie Sin verbos y a lo locoUna mujer bella, más o menos joven. Su amante indiscutible. Su amante más o menos; y en realidad, más o menos indiscutible. Primera vez desde aquel desliz en la fiesta, después de todo. Hotel de tres estrellas. Mediocre. Nombres falsos en recepción y sonrisa del recepcionista ante un carné de biblioteca, evidentemente falso. ¿El carné de identidad?, ¿el de conducción? Tal vez en la cartera, o en el bolso, junto al reloj de bronce chapado en oro encima del recibidor. Qué cabeza. Mirada sospechosa del recepcionista. Escrutinio de arriba abajo. Mirada con más o menos sospechas. Mirada también cómplice, con sonrisa. Para él, claro. Pequeña habitación de hotel con cama de matrimonio. Conversación más o menos vaga. Caricias. Caricias tiernas. Besos cálidos. Dificultades con el nuevo diseño de broche de sujetador. Y de repente, sexo. Sexo salvaje. Más o menos salvaje. Muelles de cama vieja. Tras el primer ataque, la mirada  de ella, distante; la de él, torpe, nerviosa. Para colmo, golpes en la puerta. Más que nudillos amables, puño impaciente. Coitus interruptus aunque tampoco. Tampoco tanto. Maldición. ¿El marido de ella?, ¿el camarero con la champaña en hielo? Edredón en mano y ojo en la mirilla de la puerta. Nadie. Más o menos nadie. Unos pasos lejanos, tal vez. ¿Y ahora qué? Un cigarrillo lento y silencioso antes de la despedida, con los dos amantes desencantados. Hasta otra. Más o menos hasta nunca (Cuentos Probeta).

Cuentos Probeta·Gramática frívola

“Ag,” la posibilidad de una preposición – ‘Ag,’ the possibility of a preposition

“Ag,” la posibilidad de una preposición – Vinimos de la ciudad. Estaba allí, a punto de morirse. Tosió varias veces y con agresividad. Era la última persona que había hablado la lengua de nuestros antepasados, la lengua que debíamos reconstruir para identificarnos ante el poder central. Pero él estaba allí, a punto de morir. Todos agudizamos los oídos. A partir de sus últimas palabras y con unas sabias añadiduras reconstruiríamos nuestra lengua nacional. Estábamos situados, alrededor de la cama del viejo, con el cuaderno de notas. Sus músculos se tensaron, su boca se abrió desgarradora y con su último aliento nos dedicó sus últimas palabras: Ag, ag, gaga, ¡ag!… (Cuentos Probeta)

‘Ag,’ the possibility of a preposition – We came from the city. He was there, dying. He coughed several times aggressively. He was the last person who had spoken our ancestors´ language, the language which we had to reconstruct in order to identify ourselves against the central government. But he was there, dying. All of us listened carefully. From his last words and some smart additions, we could reconstruct our national language. We were around the old man’s bed, ready to jot down everything on our notebooks. His muscles became tense, his mouth broke open and with his last breath he dedicated his last words to us: Ag, ah, gaga, ag!… (Test Tube Tales)

Gramática frívola

Coma profundo

Comas
Las comas que nos traen al mundo: Las comadronas.
Las comas más escurridizas: Las comadrejas.
Las comas más valientes: las comanches.
Las que no nos dejan ver: los glaucomas.
Las que juegan al póker en el barco a vapor del Misisipi: Veo tus tres y  cin comás.
Las que tienen el humor más aragonés: Pa coma rtínez Soria.
Las corresponsales papales: Pacoma Gómez Borrero.
Para la nostalgia: las del Coma ndo G.
La que se come la madera subida en un coche inglés: La car coma.
Las tres comas que salieron de la película de Hitchcock: las comas suspensivas,,,
La coma más explosiva: La Coma 2.
La pequeña coma que nos ponemos en el pelo para ir repeinaos: La comina.
(de Leti) La coma andarina con alto grado militar: La comandante.
(de Leti) La coma drogadicta: la toxicómana.
La coma regional que nos informa detalladamente de todas las noticias deportivas: La coMARCA.
(de Leti) ¿Cuál es la coma que usan los comareros con poca memoria? La comanda.
(de Ángel Navarro Pardiñas) ¿Cuál es, según Adolfo Domínguez, la coma cuya playa es bella? Comarruga.
(de Leti) La coma cutre que sustituye al tatuaje: – La calcomanía.
(de Ana, la madre de Leti) Con dos que se quieran bien, con uno que coma, basta.
Las que no quieren opinar sobre mis chistes: Sin comantarios.